1 – Prohibir todos los aceites esenciales durante los primeros tres meses de embarazo.

2 – Evita también el uso de aceites esenciales para tu hijo durante sus primeros cuatro meses. Busca el consejo de su pediatra si el bebé tiene un motivo alérgico.

3 – Durante el embarazo, no se debe tomar ningún aceite esencial por vía oral, nasal, ocular, auricular, rectal, vaginal o intravenosa sin consejo médico.

4 – Los aceites esenciales son eficaces incluso en dosis bajas. Una gota de aceite esencial en una cucharada de aceite vegetal o crema neutra es más que suficiente para beneficiarse de sus preciados ingredientes activos.

5 – Nunca uses un aceite esencial que no conozca sin el consejo de su médico.

6 – Nunca sustituyas un aceite esencial por otro cuya inocuidad no te parezca asegurada.

7 – Los aceites esenciales son muy volátiles: cierra bien los frascos, luego colócalos en un armario, lejos de la luz y el calor (¡y por supuesto de los niños!)

8 – Reserva de aceites esenciales para uso terapéutico para necesidades específicas y específicas.

9 – Realiza siempre una prueba cutánea antes de aplicar un producto en una gran parte del cuerpo; algunas moléculas pueden ser alergénicas.

10 – No te expongas al sol después de usar aceites esenciales fotosensibilizantes (especialmente esencias cítricas).

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