Así como tu seguramente, recibo newsletter de varias webs de ‘cosmética natural’ y hace unos años recibí una newsletter en la que compartieron esta fórmula para una crema hidratante de coco infundida con té verde.

La «receta», que dicen tener una vida útil de dos semanas, es la siguiente…

2 cucharadas de té Sencha Japonés

2 tazas + 3 cucharadas de agua caliente

1 taza de aceite de coco orgánico

8 gotas de AE de eucalipto u otro aceite esencial (opcional)

Resumen rápido: Recomiendan empapar las hojas de té en 3 cucharadas de agua hirviendo. Las 2 tazas de agua caliente son para el baño – maría (Si. es el agua que va dentro de la olla…). Se Derrite el aceite de coco en baño-maría hasta que esté líquido, luego añadir las hojas de té húmedas y el aceite esencial, y cocer a fuego lento durante 30 minutos. A continuación, colar las hojas de té de la mezcla usando una tela de queso, «apretar las hojas de té para exprimir toda la humedad.» Dejar enfriar en la nevera durante 30 minutos, luego retirar y batir durante 3 a 5 minutos «hasta que esté cremoso».

¿Cuáles son algunos de los errores que podemos identificar?

La primera regla a la hora de fabricar productos es que hacemos todo por peso, no por volumen. ¡Se trata de la precisión! Digamos que querías medir ese aceite de coco. ¿Lo haces antes o después de la fusión? ¿Es el nivel de una taza o un poco más (tipo montaña, en la taza)? Cuando se trata de medidas más pequeñas, como las cucharas, los ingredientes gruesos o pegajosos pueden terminar cubriendo y pegándose a la superficie, haciendo con que menos cantidad se añada al producto. Y esto puede ser un problema grave si hablamos por ejemplo de los conservantes.

El volumen no es lo mismo que el peso. 1 ml de agua pesa 1 gramo, pero 1 ml de aceite no pesa 1 gramo. No puedes simplemente añadir 1 ml de agua y 1 ml de aceite y pensar que tienes una mezcla de 50-50 de aceite y agua.

Si aún no estás convencida, medir por peso significa menos envases para limpiar, ya que ponemos nuestro recipiente en la báscula y medimos todo directamente en ella. Puedo hacer y envasar una loción usando sólo dos jarras Pyrex, un batidor eléctrico, mis botellas y un embudo. ¿Cuántas cucharas y tazas se necesitarían para una receta más ‘complicada’ como la anterior?

Si una receta se hace por volumen, no puedo decir si los ingredientes se utilizan en las proporciones correctas. Por ejemplo, ¿cuánto conservante añadiría a esto si tuviera que usar 0.5% de Germall Plus? No tengo idea porque el 0.5% es cuánto conservante usaría en peso. Si tengo 100 gramos de producto, usaría 0.5 gramos de Germall Plus para conservarlo.

Tampoco medimos el aceite esencial por gotas ya que es totalmente inexacto. ¿Qué clase de gotas? ¿De una botella de orificio pequeño? ¿Una botella de orificio más grande? ¿Un gran cuentagotas? ¿Uno pequeño? ¿Una pipeta más grande? ¿Asumirás por el olor si es la cantidad correcta? ¿Qué haces si este es tu cuarto producto del día y ya la nariz no es confiable? ¿Y qué haces si quieres escalar esto para hacer 10 tazas o 20 tazas? ¿Te quedarás ahí contando 80 gotas, 160 gotas, 240 gotas para asegurarte de que estás añadiendo la cantidad correcta?

Mide tus aceites esenciales por peso y te asegurarás de no desperdiciar ninguno ni de añadir demasiado. Ocho gotas incluso de un cuentagotas muy grande no harán nada en una taza o más de producto, así que siempre empieza entre 0.2% y 0.5% y saca tus conclusiones.

Hay agua en esta receta, pero no hay conservante ni emulsionante.

Las 3 cucharadas de agua – 45 ml – se utilizan para remojar las hojas durante 10 segundos, y luego se desecha esa agua. Así que la única humedad en el producto es el agua que queda en las hojas cuando se añaden al aceite de coco y se cocinan a fuego lento. En realidad no importa cuánta, lo que importa es que hay agua en el producto. Lo suficiente para causar problemas. Y no sabes cómo.

¿Por qué necesitamos un conservante? Las hojas de té se consideran ingredientes difíciles de conservar, por lo que no recomendamos usarlos o hacer tés como líquido en una fórmula, ya que están tan fácilmente contaminados. Se puede, sí, pero es complicado lograr una plena conservación (ojo, porque que veas tu formula estable a simple vista, no quiere decir que lo esté microscópicamente. Simplemente que no lo ves a simple vista).

Elegir el conservante adecuado puede prevenir la contaminación y mantener tus productos seguros y estables.

Un aparte cuanto al envase… Elegir el envase adecuado también ayudará a reducir la contaminación. Las botellas que están cerradas al aire, como las que tienen bombas sin aire, bombas, tapas de disco o tapas normales son mejores que los frascos.

¿Qué puedo hacer si quiero añadir té verde a mi producto? La buena noticia es que hay tantos extractos de los que se pueden elegir y que no conducirán a la contaminación de tu producto. En mi taller, tengo muchísimas variaciones – en polvo, soluble en agua, en glicerina, soluble en aceite de girasol, soluble en aceite de coco fraccionado – los cuáles son todos muy fáciles de usar y mucho más seguros.

También puedes optar por utilizar aceite de semilla de té verde o aceite de semilla de camelia, que tiene una sensación de piel encantadora, nada grasa y con una buena vida útil.

¿Por qué necesitaríamos un emulsionante? El aceite y el agua no se mezclan. En términos químicos, el agua es polar, el aceite no lo es. El aceite flota en la parte superior del agua, ya que es más ligero. Necesitamos un emulsionante para unir el aceite y el agua, algo así como la cera emulsionante (Olivem, Protelan, Polawax, Montanov, etc).

Sólo hay un poco de agua en esta fórmula, lo que que quedó de las hojas de té, pero esa pequeña cantidad es suficiente para separarse del aceite de coco y originar un desastre (es que no se trata solamente de la contaminación de tu producto, es también la posible proliferación de bacterias que puede ocasionar cuando en contacto con la flora de nuestra piel), así que añadir un emulsionante evita que esto suceda.

Para que no creas que no es importante, de la web en cuestión (la que me envió la newsletter) respondieron a mis preocupaciones con esta contestación: «El efecto de batir actúa como el emulsionante para obtener la consistencia correcta – si encuentras que el aceite y el agua se separan, simplemente bate de nuevo antes de aplicarlo a tu piel.» Sí, solamente les preocupa la consistencia…

¿Cuál es la vida útil de este producto? Dicen que tiene una vida útil de dos semanas «de máxima frescura». El aceite de coco tiene una vida útil más larga, al menos de un año, pero una vez que hayas añadido hojas de té húmedas, té y agua al aceite de coco, tienes un día, tal vez dos días de vida útil como máximo. (A parte de que pensarán que contiene enormes motas de té en él…)

A demás, ¿qué significa «frescura» cuando se trata de un aceite que compraste en la tienda? ¡No es que las tiendas tengan una palmera de elaboración de aceite de coco en el departamento de productos!

Por último, el aceite de coco tiene un punto de fusión de 24 ºC, lo que significa que se derrite muy fácilmente a una temperatura ligeramente superior a la temperatura ambiente, dejándonos grasos a nosotros, los pantalones, las camisetas, y todo lo que se cruce con nuestra piel. Es por ello mismo que no se recomienda como aceite único en una manteca corporal.

¿Podemos hacer una versión más segura de este producto? ¡Claro que sí! Hemos elaborado varias y distintas mantecas corporales en las lecciones anteriores, por lo que puedes echar un ojo a esas lecciones para ver cómo se puede hacer esta fórmula con la manteca de karite en lugar del aceite de coco.

¿Qué tendríamos que cambiar para hacer una versión más segura y efectiva de este producto?

Necesitamos pesar nuestros ingredientes.

En general, usaríamos entre el 0,1% y el 1% de algunos aceites esenciales. Para el eucalipto en un producto corporal, empezaría por abajo en 0.1% y vería si me gusta. O no lo añadiría.

Si dejamos fuera las hojas de té húmedo, no necesitamos añadir un conservante o emulsionante, por lo que tendremos que elegir una versión de té verde que no contamine nuestro producto.

Elige un aceite diferente que no se derrita a temperatura ambiente. Esto significa que no podemos usar aceite de coco, aceite de coco virgen o aceite de babassu. Podríamos usarlos como parte de nuestras opciones de manteca o aceite, pero no podrá conformar la mayor parte del producto.

Si quisieras modificar una de las mantecas batidas (mousses) que hemos elaborado, podríamos hacer algo como esto…

En una primera fórmula, vamos a usar aceite de camelia, conocido como «aceite de té» o «aceite de semilla de té» (INCI: Camellia sinensis seed oil), es un aceite ligero, no graso, muy asequible lleno de ácido oleico, polifenoles y vitaminas. Generalmente se prensa en frío y proviene de la semilla de la planta de té, no de las hojas. Tiene una sensación de piel realmente encantadora, sedosa pero no grasa, y es una buena adición a la manteca de karité, que puede llegar a ser bastante grasa por veces.

Manteca Batida (Mousse) Karité & Aceite de semilla de Té Verde

FASE A (de calor)

80% manteca de karité

19% aceite de camelia 

FASE B (termolábil)

Hasta 1% de aceite esencial

Pesa la manteca de karité y el aceite de tu elección (Fase A) en un recipiente resistente al calor y lleva a baño – maría hasta que se derrita todo. Colocamos en el congelador hasta que esté sólida en las paredes del recipiente, pero no tan sólido que no se pueda mezclar. Con tu batidora, mezcla a velocidad hasta que sea súper ligero y aireado, y casi se duplique en tamaño. Añade hasta 1% de aceite esencial, mezcla durante otros 10 segundos más o menos, luego envasa, etiqueta y disfruta.

En la segunda fórmula, vamos a utilizar un extracto de té verde soluble en aceite, como este orgánico que encontré en Formulator Sample Shop,u otro que puedas encontrar que contenga triglicéridos caprílicos/cácidas. Me gusta usar estos al 10% de la fase de aceite.

Manteca Batida (Mousse) Karite & Extracto de Té verde soluble en aceite

FASE A (de calor)

80% manteca de karité

10% extracto de té verde soluble en aceite

9% aceite de elección

FASE B (termolábil)

Hasta un 1% de aceite esencial

Pesa la manteca de karité y el aceite de tu elección (Fase A) en un recipiente resistente al calor y lleva a baño – maría hasta que se derrita todo. Colocamos en el congelador hasta que esté sólida en las paredes del recipiente, pero no tan sólido que no se pueda mezclar. Con tu batidora, mezcla a velocidad hasta que sea súper ligero y aireado, y casi se duplique en tamaño. Añade hasta 1% de aceite esencial, mezcla durante otros 10 segundos más o menos, luego envasa, etiqueta y disfruta.

Y si querías mantener el aceite de coco en la fórmula, puedes usarlo como sustituto de cualquier aceite líquido en las fórmulas 1 o 2.

Y aquí acabamos este nuestro cursillo, del cuál espero que hayas podido aprender mucho, renovar y ampliar conocimientos anteriores. Aunque este curso termine aquí, decirte que ya estoy preparando uno similar, pero para emulsiones. Y no te preocupes, será igualmente gratuito. Más que querer enriquecernos, todo esto , todo, carece de sentido si no sirve para cambiar vidas, si no sirve para bendecir, si no sirve para cambiar conciencias.

Recuerda también que en el blog Cosmética Natural Joana Duarte seguiré compartiendo fórmulas variadas, apuntes, observaciones e investigaciones. También el Herbarium (espacio dedicado al estudio completo de las plantas, extracción de principios activos, fermentaciones, todo lo relacionado con la flora disponible a nuestro alrededor) está a punto de ver la luz, el cuál será una herramienta muy útil para todos nosotros. Y mucho mucho más que irá surgiendo por este mundo maravilloso de la Cosmética Natural Consciente que quiero compartir contigo, con el mundo.

Recibe un fuerte abrazo, apretado.

Shalom

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