En primer lugar, decidamos qué tipo de bálsamo limpiador nos gustaría hacer. ¿Para quién estás formulando? ¿Piel madura, piel seca, adolescentes?

En este ejemplo, vamos hacer un limpiador cremoso simple que es ideal para la piel que necesita algo de hidratación.

1. Elegiremos los siguientes ingredientes:

  • Manteca de karité
  • Aceite de oliva

El aceite de oliva es un aceite de penetración lenta, lo que significa que la piel no lo absorbe muy rápidamente, por lo que ayuda a eliminar la suciedad de manera efectiva, pero aún deja humedad en la piel.

2. Los añadimos a nuestra hoja de formulación:

Manteca de karité 50% – Base Mantecas

Aceite de oliva 50% – Base aceites

3. Ahora decidimos que cantidad de producto queremos formular.

Queremos un lote pequeño, así que haremos 30 gramos. Nuestra hoja de formulación se verá así:

FASEINGREDIENTES%GRAMOS
AManteca de Karité5015
BAceite de Oliva5015
TOTAL10030

Ahora podemos hacer el producto y registrar nuestras observaciones.

Procedimiento de Formulación:

  • Con una báscula, pesa la manteca de karité en un bol de vidrio.
  • En otro vaso, pesa el aceite de oliva.
  • Usando el dorso de una cuchara, «aplasta» la manteca hasta que esté suave y cremosa (algo similar a la textura de mantequilla).
  • Continúa revolviendo y añade lentamente el aceite de oliva, mezclando bien después de cada adición. Esto requerirá un poco de tiempo y esfuerzo (pero valdrá mucho la pena). También puedes utilizar un mortero o una batidora de mano pequeña.
  • Transfiere el bálsamo a un frasco y etiquétalo.

Avanzamos un poco más…

Siguiente etapa: Al elaborar productos anhidros, siempre es una buena idea incluir un antioxidante como la vitamina E para prolongar la vida útil de nuestro producto. Nuestra hoja de formulación cambiará ligeramente:

FASEINGREDIENTES%GRAMOS
AManteca de Karité5015
BAceite de Oliva49,514,7
CVitamina E0,50,3
TOTAL10030

Procedimiento de Formulación

  • Con una báscula, pesa la manteca de karité en un bol de vidrio.
  • En otro vaso, pesa el aceite de oliva.
  • Usando el dorso de una cuchara, «aplasta» la manteca hasta que esté suave y cremosa (algo similar a la textura de mantequilla).
  • Continúa revolviendo y añade lentamente el aceite de oliva, mezclando bien después de cada adición. Esto requerirá un poco de tiempo y esfuerzo (pero valdrá mucho la pena). También puedes utilizar un mortero o una batidora de mano pequeña.
  • Añade la vitamina E.
  • Transfiere el bálsamo a un frasco y etiquétalo.

Ahora es tu turno. ¡Feliz Formulación!

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