Nuestro cabello dice mucho de nosotras. En realidad es como un espejo de nuestro estado de salud, de como nos cuidamos, de nuestras carencias nutricionales (o no), de si sufrimos estrés o no, o pasamos por alguna ansiedad. También revela nuestro amor propio, ya que cuando no estamos bien el pelo suele ser lo primero que descuidamos.


DENSIDAD:

La densidad del cabello es la cantidad de cabello que se tiene.

El tipo de densidad determina el tipo de grasas que se aportan, si aceites ligeros o aceites densos / mantecas.

  • Densidad baja: si al hacer una cola con el cabello seco tiene un diámetro igual o inferior a 5 cm, o si se observa el cuero cabelludo fácilmente. Tienden a tener poco volumen. Necesitan ingredientes que no aporten peso para que no disminuya el volumen (aceites ligeros). De esta forma reduciremos al máximo posible la cantidad de aceites y sobre todo de mantecas y/o ceras, pues conseguirán apelmazar nuestro cabello y parecerá que tenemos aún menos volumen.
  • Densidad alta: si al hacer una cola tiene un diámetro superior a 5 cm, o si no se observa el cuero cabelludo. Tienen mucho volumen. Podemos abusar en mayor medida de las grasas, pues nos ayudarán a controlar el volumen excesivo.

La densidad define notablemente nuestro cabello. Para comprobar si tenemos mucha o poca cantidad de cabello, también podemos ponernos frente a un espejo mientras dejamos caer la cabeza. Si vemos el cuero cabelludo, tenemos una densidad baja, si no vemos nada de cuero cabelludo, nuestra densidad es alta. Así podemos también determinar la cantidad de grasa que vamos a necesitar.


TEXTURA O GROSOR:

La textura o grosor tiene que ver con si la fibra capilar es fina o gruesa. Se puede observar a simple vista, observando el grosor del pelo a contraluz. Si lo ves fácilmente, es grueso. Sino, es medio o fino.

Este aspecto determinará si necesita o no proteínas.

  • Grosor fino: la fibra capilar es fina y tiene poca proteína, por lo que es más frágil y quebradiza. Necesita nutrición (con aceites que no aporten peso para no apelmazar) y proteína para fortalecer.
  • Grosor grueso: la fibra capilar es gruesa y tiene mucha proteína, por lo que es más fuerte y resistente. No necesitan proteína, sino humectantes y aceites densos.

También podemos seleccionar un pelo y observar si es fino o grueso. Cuánto más grueso sea, significa que en su composición posee más proteínas por lo que menos proteínas necesita. Cuanto más fino sea el cabello más proteínas necesitará.


POROSIDAD:

El nivel de porosidad del cabello tiene que ver con el estado de la cutícula, si está abierta o cerrada, y con la capacidad de la fibra capilar de absorber agua y, por tanto, de mantenerse hidratado.

El tipo de porosidad de nuestro cabello estará determinado por la genética y por el estado en que se encuentra, es decir, si nuestro cabello está o no dañado. Si el tipo de porosidad está intimamente relacionado con el estado de nuestro cabello, quiere decir que el tipo de porosidad de nuestro cabello afectará a su aspecto (brillo o apagado, suave o increspado, su capacidad de humectabilidad).

¿CÓMO SABEMOS CUÁL ES EL GRADO DE POROSIDAD DE NUESTRO CABELLO?

Podemos hacer una prueba (ojo, no es una prueba cientifica. Si necesitas datos más concretos, acude a un profesional para hacer un screen capilar) que nos acercará bastante al conocimiento del estado de nuestra cutícula. Para que el resultado de esta prueba sea lo más exacta posible, antes de hacértela debes lavar el cabello, o un mechón, con un champú neutro (libre de siliconas) sin aplicarte ni acondicionador ni mascarilla. Una vez el pelo seco, sumerge un cabello en un vaso de agua para que se impregne de agua. Comprobaremos como actúa durante unos 5 minutos.

De esta forma, observaremos la rapidez con que absorbe o pierde agua cuando se moja.

  • Porosidad baja: el cabello se quedará flotando en la parte superior del vaso de agua. Seguramente habrás observado que cuando quieres mojar tu cabello por completo tardas un tiempo relativamente largo y que lo mismo ocurre cuando quieres secarlo. Es un tipo de cabello con aspecto liso y suave. Los cabellos con porosidad baja tienen una cutícula fuertemente unida que dificulta tanto la entrada como la salida de todo tipo de sustancias. Es menos receptivo a tratamientos cosméticos, quizás porque es el tipo de cabello que menos lo necesita, ya que tiende a acumular productos ricos en proteínas. Y por otro lado, al presentar la cutícula mejor sellada, cuando se hidrata bien, permanecerá hidratado durante más tiempo. Es conveniente utilizar productos muy ligeros, ya que lo único que este cabello necesita es mucha hidratación. Cualquier exceso de ingredientes, o si se aportan proteínas, quedarán pegadas en la cutícula, sin poder penetrar, apelmazando el cabello y aportando un aspecto sucio. Necesita ingredientes no pesados, como aceites ligeros y humectantes.
  • Porosidad Media: el cabello quedará flotando en medio del vaso de agua. Es lo que comúnmente conocemos como un cabello normal. Es receptivo a los productos y retiene suficiente humedad. Puede necesitar una mascarilla nutritiva una vez a la semana, y proteína varias veces al mes. Pero por norma general requiere poco mantenimiento.
  • Porosidad alta: el cabello se hundirá hasta el fondo del vaso de agua. Suele tener un aspecto áspero, seco y opaco. Las puntas se ven abiertas y frágiles, ya que tiene la cutícula abierta. Cuando lo lavamos, absorbe el agua enseguida pero también la pierde del mismo modo (el cabello se moja inmediatamente al lavarlo y se seca en menos de dos horas). Es un cabello muy propenso al encrespamiento en ambientes húmedos, ya que al tener la cutícula abierta pierde rapidamente la hidratación, e intenta absorber el agua que necesita de dichos ambientes. Este tipo de cabellos necesitan nutrición profunda y también reparación, proteína para regenerar la fibra. Y aceites para sellar la cutícula y así no pierda hidratación. El uso de un serúm para conseguir retener el agua durante más tiempo e intentar sellar las puntas es una excelente opción.
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