Agua o líquidos de base acuosa

Se añade la fase líquida acuosa en el último momento del proceso de elaboración. Sirve para poder mezclar y homogeneizar toda la pasta, para que se pueda moldear y que, al secarse, se endurezca y quede un pastilla sólida. Es muy importante controlar mucho la cantidad de líquido acuoso que se añade a la fórmula, que, aunque se dé una cantidad exacta, es posible que, dependiendo de los ingredientes escogidos, se deba añadir más. En este caso, se debe ir añadiendo poco a poco para controlar que adquiera la textura adecuada.

Se puede añadir agua o cualquier componente de base acuosa que interese por sus propiedades cosméticas capilares.

Sin embargo, es recomendable decantarse por líquidos de PH ligeramente ácidos para que contribuyan a elaborar un champú acorde al PH ligeramente ácido de nuestro cuero cabelludo. El agua mineral, por contra, tiene un PH de mínimo 7.

El jugo de aloe vera tiene un PH entre 3.5 y 4,5 y los hidrolatos o aguas florales oscilan entre 3 y 6. Por lo que contribuirán a mantener un PH adecuado en el champú final. Si no se tuviese acceso a hidrolatos, se puede realizar la infusión de la planta que se desee, para aportar sus beneficios al champú.

Las leches vegetales también pueden aportar beneficios al cabello, sobretodo nutrición y suavidad, adecuadas para cabellos secos o cueros cabelludos delicados: leche de avena, leche de coco, etc. También el café como estimulante capilar para combatir la caída del cabello, el agua de mar como potenciador del rizo en cabellos rizados u ondulados o el vinagre -idealmente de manzana ecológico sin pasteurizar- o el zumo de limón como astringente y purificador del cuero cabelludo, para cabellos grasos y/o con caspa.

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