En función de su estructura:

La queratina es una proteína fibrosa de estructura helicoidal que se enlaza con puentes disulfuro formando largas cadenas. Dependiendo de cómo se organicen estos enlaces y la forma que tenga el folículo piloso, el pelo será más liso o más rizado. Aún y así, esto se encuentra determinado por información contenida en el ADN.

  • Liso, lacio o lisótrico: la forma del folículo es redondo y está orientado verticalmente hacia la superficie de la piel, formando un ángulo recto con ella. Esta estructura se debe a que los enlaces de azufre se encuentran de forma paralela. El cabello no tiene ondulaciones.
  • Ondulado o cinótrico: la forma del folículo es oval y está orientado formando un ángulo agudo. El cabello tiene ondulaciones sin llegar a formar bucles o rizos.
  • Rizado o ulótrico: la forma del folículo es elíptico y está orientado de forma paralela a la superficie de la piel.  Los enlaces de azufre se encuentra de manera diagonal, que da lugar a un espiral. Tiene rizos amplios y apretados.

En función de su emulsión epicutánea:

La emulsión epicutánea, o manto hidrolipídico, es una mezcla de sebo, sudor y células muertas que recubre la piel y el cuero cabelludo. Tiene una doble función. Por un lado, se encarga de mantener la hidratación de la piel y protegerla de agentes patógenos; por otro, la mantiene nutrida y saludable.

  • Normal: la emulsión epicutánea está equilibrada. Es un cabello brillante, suave y aterciopelado.
  • Seco: la emulsión epicutánea tiene poca grasa y poca agua. Es un cabello áspero y quebradizo. Necesita hidratación y nutrición densa.
  • Graso: la emulsión epicutánea tiene un alto contenido de grasa. Es un cabello brillante y pegajoso. Necesita hidratación y nutrición ligera, y regular la secreción sebácea.
  • Mixto: es una mezcla entre el cabello graso y el seco. Las raíces tienen más grasa y las puntas están más secas. Necesita equilibrar, con hidratación y nutrición ligera. Algunos cabellos grasos que sufren cambios por tintes, decoloraciones (químicos) se convierten en cabellos mixtos.

Los tipos de cabellos se ven condicionados por varios factores: la predisposición genética, la forma del folículo piloso, el estado de la cutícula y la cantidad de queratina. Estos son los factores que determinarán la forma, la porosidad, la densidad o el grosor del cabello.

Esto servirá para poder escoger los tipos de ingredientes que más se adapten a las necesidades de cada cabello. Sea hidratación, nutrición o proteínas.

Cuanto más liso, la cutícula está más cerrada y se ve más brillante y flexible. Pero también tiene más tendencia al poco volumen, por tener menos queratina y por tanto será más frágil. Así como el cabello graso, ya que el sebo secretado normalmente se distribuye muy rápidamente en toda la fibra capilar.

Cuanto más rizado, la cutícula está más abierta y es más poroso, por lo que tiene una apariencia opaca y tiende a la sequedad, ya que la lubricación del sebo es mucho más irregular.

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